RAFAEL LEÓN
PROFESÍA Me lo dijeron ayer las lenguas de doble filo, que te casaste hace un mes... Y me quedé tan tranquilo. Otro cualquiera, en mi caso, se hubiera echado a llorar; yo, cruzándome de brazos, dije que me daba igual. Nada de pegarme un tiro, ni de enredarme a maldiciones, ni de apedrear con suspiros los vidrios de tus balcones. ¿Que te has casado? ¡Buena suerte! Vive cien años contenta y a la hora de la muerte Dios no te lo tenga en cuenta. Que si al pie de los altares mi nombre se te borró, por la gloria de mi madre que no te guardo rencor. Porque sin ser tu marido ni tu novio, ni tu amante, yo soy quien más te ha querido: ¡con eso tienes bastante! -- ¿Qué tiene el niño, Malena? Anda como trastornado; le encuentro cara de pena y el colorcillo quebrao. Y ya no juega a la tropa, ni tira piedras al río, ni se destroza la ropa subiéndose a coger nidos. ¿No te parece a ti extraño? ¿No es una cosa muy rara que un chaval con doce años lleve tan triste la cara? Mira que soy perro viejo, y es...