NELLY FONSECA RECAVARREN
HIMNO A BARRANCO
CORO
Bajo el sol ardiente
Cantemos su canción,
Por este pueblo pleno
De juventud pujante,
Que marcha hacia delante,
Al ritmo palpitante
De un solo corazón.
Estrofa I
Barranco fue una aldea
De humildes pescadores,
Que recibió del cielo
Su bautismo de luz,
Y el alma de sus hijos
Fue un dechado de flores
Ardiente entre los brazos
De la sagrada cruz.
Estrofa II
La gracia de Dios mismo
Perfumó sus rincones
La voz de sus poetas
La exalta en su cantar
Y el pueblo de Barranco
Se ufana en sus blasones,
Es un hijo de los cielos
Y es hijo de la mar.
SOLEDAD
Mi madre debió llamarme Soledad.
Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar...
Soledad.
Soledad, porque mi boca se ha olvidado de besar;
porque las rosas se musitan
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme Soledad.
Un ángel negro, a mi vera,
siembra mis huertos de sal.
Jazmín que mi mano toca
no reflorece jamás.
Mi madre debió llamarme Soledad.
Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, más no respondo;
pues, en mi lírico afán.
yo sé que debí llamarme Soledad.
Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
soledad de cielo y mar.
Soledad como la mía. ¡Soledad!
AQUEL DÍA
Si la muerte algún día nos separa
nada tendrás de mí:
ni un juramento, ni un beso, ni una lágrima.
Jamás tu mano aprisionó mis manos,
jamás tembló tu boca en mi garganta,
sólo tus ojos me han besado el rostro,
sólo tu voz me ha acariciado el alma
Tu corazón y el mío
se abrazan con las alas.
Pero aquel día en que por fin me pierdas
no te quedará nada:
ni el temblor de mis labios en los tuyos,
ni el clamor de mi queja solitaria.
Sólo estos versos tristes que te besan
la voz y la mirada, y el humilde recuerdo
de una corazón que se quebró las alas,
como un pájaro ciego que golpea
una puerta sellada...
nos sorprendió en mitad de la alameda
la tarde florecida y encantada.
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