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Mostrando entradas de junio, 2024

MARIO BENEDETTI

No te salves No te quedes inmóvil  al borde del camino  no congeles el júbilo  no quieras con desgana  no te salves ahora  ni nunca  no te salves  no te llenes de calma  no reserves del mundo  sólo un rincón tranquilo  no dejes caer los párpados  pesados como juicios  no te quedes sin labios  no te duermas sin sueño  no te pienses sin sangre  no te juzgues sin tiempo pero si  pese a todo  no puedes evitarlo  y congelas el júbilo  y quieres con desgana  y te salvas ahora  y te llenas de calma  y reservas del mundo  sólo un rincón tranquilo  y dejas caer los párpados  pesados como juicios  y te secas sin labios  y te duermes sin sueño  y te piensas sin sangre  y te juzgas sin tiempo  y te quedas inmóvil  al borde del camino  y te salvas entonces   no te quedes conmigo. Por siempre Si la esmeralda se opacara,  si el o...

RAMÓN ORTEGA

  RAMÓN ORTEGA (Apellido materno) Comayagua en el año 1885 - Tegucigalpa en 1932 VERDADES AMARGAS Yo no quiero mirar lo que he mirado  a través del cristal de la experiencia;  el mundo es un mercado en que se compran;  honores, voluntades y conciencia.  ¿Amigos?... ¡Es mentira, no hay amigos!  la amistad verdadera es ilusión,  ella cambia, se aleja y desaparece  con lo giros que da la situación.  Amigos complacientes solo tienen  los que disfrutan de ventura y calma,  pero aquellos que abate el infortunio  sólo tienen tristezas en el alma.  Si estamos bien, nos tratan con cariño  nos buscan, nos invitan, nos adulan;  mas si acaso caemos, francamente  sólo por cumplimiento nos saludan.  En ese laberinto de la vida  donde tanto domina la maldad,  todo tiene su precio estipulado;  amores, parentesco y amistad.  El que nada atesora, nada vale,  en toda reunión pasa por necio,  ...

FACUNDO CABRAL

ME GUSTA LA GENTE SIMPLE Me gusta la gente simple aunque yo soy complicado la gente de casa pobre y corazón millonario La que todavía suda, la que se rompe las manos, la que se juega la vida por el pan de sus hermanos Me gusta la gente simple que al vino le llama vino, la que al pan le llama pan y enemigo al enemigo La que se da por entero y no tiene intermediarios la que comparte conmigo el respeto a los milagros Me gusta la gente simple, que se levanta temprano, porque hay que limpiar la calle, pintar el frente al mercado, bajar del camión la fruta, repartir los telegramas, servir el café, la sopa, pescar, embolsar la papa, cortar el árbol preciso para hacer una guitarra con la que un día el cantor, caminará por la patria contando la gente simple, que sin ella no hay nada, ni siquiera la milonga que en el mundo me declara Me gusta la gente simple que hace la silla y la mesa, los zapatos de mi madre, el vestido de Teresa La que ríe fácilmente, la que fácilmente llora, la que inocente ...

FRAY LUIS DE LEÓN

  ODA I  VIDA RETIRADA  ¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruïdo, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido; Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio Moro, en jaspe sustentado! No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado; si, en busca deste viento, ando desalentado con ansias vivas, con mortal cuidado? ¡Oh monte, oh fuente, oh río,! ¡Oh secreto seguro, deleitoso! Roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio e...

CARLOS BORGES

LA MONEDA DE HIERRO Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos las dos contrarias caras que serán la respuesta de la terca demanda que nadie no se ha hecho: ¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera? Miremos. En el orbe superior se entretejan el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio y las inalterables estrellas planetarias. Adán, el joven padre, y el joven Paraíso. La tarde y la mañana. Dios en cada criatura. En ese laberinto puro está tu reflejo. Arrojemos de nuevo la moneda de hierro que es también un espejo magnífico. Su reverso es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres. De hierro las dos caras labran un solo eco. Tus manos y tu lengua son testigos infieles. Dios es el inasible centro de la sortija. No exalta ni condena. Obra mejor: olvida. Maculado de infamia ¿por qué no han de quererte? En la sombra del otro buscamos nuestra sombra; en el cristal del otro, nuestro cristal recíproco. EL RELOJ DE ARENA Está bien que se mida con la dura Sombra que una columna en ...